El vértigo

Ilustraciones de Álvaro Santiago
Ediciones El Naranjo, 2006




María Isabel se aburría muchísimo en la escuela. No le gustaba nada la secundaria, y ahora, a punto de empezar con su tercer año lo único que la anima es que es al último, y que después entrará a la preparatoria. Aunque tampoco tiene grandes esperanzas de que para entonces algo cambie.
Sin embargo, el primer jueves de ese tercero de secundaria las cosas tomarán un curso muy distinto. María Isabel descubrirá, por primera vez en la vida, lo que es estar enamorada. Platónicamente, pero enamorada al fin.
Es decir que el título no se refiere a esa sensación que puede tener uno, por ejemplo, al mirar hacia abajo desde la ventana del piso alto de un edificio, que provoca mareos y ganas de vomitar. Se refiere a un enamoramiento fulminante, que si lo es demasiado, también puede provocar los síntomas anteriormente mencionados.

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